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La diferencia entre divulgación y labor asistencial en medicina

Jesús Garrido | Jueves 08 agosto 2013

Cuando se establece una relación médico-paciente, se genera un vínculo que supone una serie de deberes por parte del médico.

Las redes sociales no son más que un medio de comunicación. No debería haber diferencia entre los deberes que el médico siente que tiene hacia un paciente que entra por la puerta de la consulta frente a uno con el que contacta en las redes sociales.

Yo ahí distingo dos formas de presencia posibles de un profesional de la sanidad en internet.

Voy a compararlos con la consulta y con medios de comunicación tradicionales para que se entienda el ejemplo:

-          Por un lado está la divulgación. Generación de contenidos sobre un tema destinado a ser difundido por cualquier medio de comunicación (material impreso que entregamos en la consulta, prensa, radio, televisión, internet) que permita el acceso de los interesados.

-          Por otro la labor asistencial. Coger un caso concreto, con nombres y apellidos, estudiarlo y emitir un diagnóstico y un tratamiento. Y en problemas que no permiten una fácil solución, hacerse después responsable del seguimiento (en una nueva consulta de revisión, por teléfono, whatsapp, mail o en plataformas específicas de atención online) de ese caso hasta su resolución.

Es cierto que la labor asistencial tiene mucho de divulgación y que en ocasiones se puede tratar gracias a la divulgación (hay quien descubre lo que le pasa y cómo mejorar leyendo un artículo sobre el tema).

Pero ahora vamos a la deontología, a los deberes que el profesional tiene hacia los pacientes al relacionarse con ellos.

En los contenidos de divulgación, un profesional debe esforzarse por estar bien formado, y por transmitir la información de forma que resulte lo más clara posible para el paciente. Es la forma en la que puede, evitar al paciente que sea dañado por la información que le facilita y que le ayude en la medida de lo posible. En este sentido, ser sensacionalista, generar inseguridad, sentimientos de culpa o ser premeditadamente manipulador para obtener algún resultado diferente a ayudar al paciente es algo censurable. Se haga escribiendo un artículo en un blog, un comentario en Facebook o en una entrevista en televisión.

En la labor asistencial, cuando un paciente deposita en nosotros su confianza y la aceptamos, nos hacemos responsables de estudiar su caso, asesorarlo lo mejor posible según nuestra formación y medios y a seguirlo hasta su mejoría. Seguirlo quiere decir que el paciente debe tener una forma de acceder a nuestro consejo de nuevo si el problema no se resuelve.

Si en la consulta se atiende un caso y después no se accede a volver a ver a un paciente o si lo que indicamos en Internet no funciona a la primera y el paciente no tiene una vía para contactar de nuevo con nosotros, se está actuando mal deontológicamente. De igual forma, si en redes sociales se accede a asumir casos haciendo comentarios aislados pero no dejando al paciente la posibilidad de comunicar de nuevo con nosotros si lo necesita, se actúa igual de mal.

Por eso la plataforma para prestar asistencia a un paciente a través de internet, no puede ser una red social abierta en la que puede haber decenas, cientos o miles de comentarios diarios imposibles de seguir por un profesional.

Es muy frecuente que cuando haces divulgación en redes sociales como profesional, te lluevan las consultas a través de la plataforma.

Pero es difícil por no decir imposible que se pueda prestar una adecuada asistencia de esa forma. De por sí, la atención no presencial tiene sus limitaciones. ¿Qué se puede contestar a una madre que en Facebook pregunta: “mi hijo tiene fiebre, ¿de qué es?” “¡¡¡Y yo que sé!!!

A través de un sistema que me permita establecer una comunicación personalizada puedo al menos completar una historia clínica, puede facilitarme de forma confidencial pruebas complementarias de las que disponga, informes de otros médicos en los que le dan su opinión tras explorar al niño.

Con esa información puedo hacer una valoración, incompleta sin la exploración física, pero al menos en muchos casos valiosa. Especialmente si se conoce al paciente concreto y eres su médico de referencia.

Pero hacer eso en una red social tipo Facebook, es a mi parecer imposible.

Yo tengo presencia en redes sociales para divulgación. Pero no hago labor asistencial a través de esas redes sociales, porque no cumplen los mínimos exigibles para hacerlo con garantías y para eso uso otras plataformas que desde mi punto de vista, son más adecuadas.

 

Fuentes de referencia

Mi pediatra online

 

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