Lunes 30 abril 2018

Día Mundial del Asma, la importancia del diagnóstico

El asma es una enfermedad crónica, que no se cura, pero que se puede tratar y controlar. Existen alrededor de 235 millones de pacientes con asma en todo el mundo, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De ellos, unos dos millones y medio están en España. El asma es, además, la enfermedad crónica más común entre los niños.

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) nos ofrece datos para reflexionar: alrededor del 50% de los pacientes con asma no están diagnosticados y hasta un 60-70% de los asmáticos no tienen bien controlada su enfermedad. Esto cobra especial relevancia cuando celebramos el Día Mundial del Asma, bajo el lema “Never too early, never too late”.

Siempre es buen momento para cuidarse

El asma es una enfermedad respiratoria crónica que provoca una inflamación y una disminución del diámetro bronquial. Si el paciente es diagnosticado, sigue correctamente el tratamiento y evita los factores desencadenantes, en la mayoría de los casos llevará una vida completamente normal.

La Global Initiative for Asthma (GINA) convoca cada primer martes de mayo, desde hace veinte años, el Día Mundial del Asma para concienciar sobre la importancia de diagnosticar, tratar y controlar esta enfermedad. Por eso, este año recuerdan tanto a pacientes como a profesionales de la salud, la necesidad de evaluar los síntomas independientemente del momento en el que se manifiesten y tomar medidas para controlar el asma.

Por lo tanto, es importante destacar el dato de que la mitad de los asmáticos no han sido diagnosticados. El infradiagnóstico y la falta de tratamiento, hacen que los afectados vean limitada su actividad diaria. Otro de los retos a los que nos enfrentamos en la actualidad es mejorar el cumplimiento terapéutico de los pacientes, especialmente de los más jóvenes, quienes por su estilo de vida dan menos importancia a su enfermedad.

No podemos olvidar el impacto que esto tiene en los sistemas de salud. Según la SEPAR, un 70% de los recursos que destinamos actualmente al asma se podrían ahorrar con un mayor control por parte del propio enfermo. Además, cerca de un 2% de los ingresos en hospitales españoles es producido por crisis asmáticas y un 80% de estos se podrían evitar con un tratamiento adecuado.

Tecnología para el diagnóstico y la adherencia al tratamiento

Creo que no se equivocan quienes afirman que el asma es un problema de salud pública. De hecho, según la OMS las muertes por asma aumentarán en los próximos diez años si no se toman medidas urgentes. En este contexto, las nuevas tecnologías deben facilitar la adherencia al tratamiento, y por consiguiente, la calidad de vida de quienes sufren esta enfermedad.  

En la actualidad existen ya dispositivos que reducen los tiempos de cada tratamiento. Un hecho que, aunque parezca simple,  aumenta la  adherencia y por consecuencia los resultados en el tratamiento

Estos  avances nos acercan cada día a un futuro de la salud más adaptada y personalizada a las necesidades del paciente. En el caso del asma, la difusión de la información  e implicación de los pacientes como el diseño de nuevas tecnologías, nos ayudará a crear un cuidado integral de la persona, y  sobre todo, una mejor calidad de vida.

Fuentes de referencia: 

 

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