Martes 24 junio 2014

¿Cómo se llama tu radiólogo?

A esta pregunta corta y sencilla, la contestación mayoritaria será “no lo sé, no tengo relación directa con el médico radiólogo que informa mis estudios de imagen médica”. En algunos casos, en los que el radiólogo realiza los estudios ecográficos o intervencionistas, el contacto directo paciente-radiólogo puede propiciar que se establezca una relación, pero en la mayoría de las actuaciones que se realizan en los servicios de radiología, la interacción del paciente se establece con la enfermera o el técnico, y sólo en situaciones determinadas se requiere la presencia del médico radiólogo.

El diagnóstico por imagen se ha situado en los últimos años como parte imprescindible en el proceso clínico, la aparición de nuevos equipos y técnicas, su mayor capacidad diagnóstica y terapéutica, nos lleva a una realidad de “medicina basada en pruebas”. Esta nueva situación ha supuesto un cambio significativo de los antiguos servicios de radiología que ahora se constituyen como departamentos de imagen, con una mayor especialización de los radiólogos y una importante carga de trabajo, que hace que trabajen 24 horas / 365 días.

La aparición de técnicas de visualización seccional del cuerpo (TC, RM) e imágenes funcionales que generan miles de imágenes que hay que estudiar, reconstruir y comparar,  lleva al radiólogo a desarrollar su actividad preferentemente en las pantallas diagnósticas, alejándole de la relación con el paciente.

En los últimos años el mayor conocimiento por parte del paciente del proceso clínico, y su intervención directa en la gestión de su salud, está produciendo una tendencia demandante de comunicación con el radiólogo que, para ser sinceros, nos ha sorprendido hasta a los radiólogos. Es muy evidente en determinadas patologías como las de la mama, pero es un fenómeno creciente que ya se extiende a procesos oncológicos, pediátricos…

En el encuentro pacientes - radiólogos celebrado en Febrero de 2014 (www.inforadiologia.org), en una de sus conclusiones se recoge la demanda de los pacientes para conocer a su radiólogo y poder tener acceso a consultarle sobre los resultados de sus pruebas, el nivel de radiación…

¿Cómo puede ayudar la tecnología en esta situación?

En primer lugar a nivel institucional, desde la Sociedad Española de Radiología Médica hemos abordado el tema intensificando la comunicación con los pacientes y sus asociaciones  desde varios ámbitos: encuentros presenciales y digitales, una completa web de información, y el contacto directo, diario y cercano que permiten las redes sociales (Inforadiologia tiene Twitter y Facebook mantenido por una radióloga, la Dra. Milagros Otero)

A nivel más local, estamos poniendo en marcha en los servicios iniciativas que fomenten los aspectos de calidad y seguridad de los pacientes, protocolizando nuestros circuitos, con recogida de opiniones y encuestas que nos permitan una mejora continua de la atención,  valorando el tiempo de consulta con el paciente como una actividad propia del radiólogo.

En el año 2012 el congreso americano de radiología señaló la importancia de este cambio de orientación al paciente de la actividad radiológica (“Patients First”). El objetivo es utilizar la tecnología para una lograr una mayor y mejor relación con los pacientes. Para ello es imprescindible la formación de los radiólogos en este nuevo escenario, uno de los puntos importantes es el uso adecuado de los nuevos medios tecnológicos como correo electrónico, chats o redes sociales en canales privados.

Previa a la exploración, los sistemas de citación electrónica relacionados con la historia clínica electrónica (HCE), deben permitir que el paciente reciba su citación en distintas modalidades: mensaje de voz, sms, correo electrónico…, con los datos de la prueba: fecha, lugar, acceso (con mapas GPS con la localización del edificio y de su interior hasta la sala de espera), preparación para la prueba así como el nombre del radiólogo responsable de la misma. Desde ese momento se le proporcionará un teléfono, email, o chat directo, para poder dirigir sus consultas al servicio de radiología. El código que reciba le servirá para identificarse inmediatamente en lectores situados en la sala de espera, activando en el sistema de información radiológica (RIS) su llegada, evitando colas y demoras.

HCE y RIS permiten un circuito completamente informatizado de la petición de pruebas por parte del clínico, aprobación, citación, realización, informe con revisión de previas, archivo de imágenes y remisión del informe. La tecnología actual nos permite que en todos los puntos del proceso los tres intervinientes clínico-paciente-radiólogo, reciban información puntual y detallada en el formato que se desee.

La remisión al médico peticionario y al paciente cuando lo solicita, no sólo de las imágenes sino también el informe radiológico, personaliza la actividad del radiólogo y es la puerta para que el paciente pueda solicitar entrevistarse con él, si así lo desea.

Utilizando la tecnología disponible podemos mejorar la relación paciente – radiólogo y aportar de forma conjunta mejoras a la salud. Si nos ponemos a ello podremos decir: “mi radiólogo es el Dr. Rodríguez”.

 

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