Miércoles 18 enero 2017

El papel de las nuevas tecnologías de la información en la gestión de la dosis de radiación

La sanidad a día de hoy no se puede entender sin la imagen médica, que constituye además uno de los campos de mayor evolución en la medicina clínica. Desde que se realizó la primera radiografía en 1895, la tecnología por imagen ha evolucionado de una manera vertiginosa, contribuyendo notablemente a la mejora de la precisión de los diagnósticos con la ventaja de no ser invasiva.

Como señala Luis Cuevas, director de Diagnóstico e Intervencionismo por Imagen y Responsable Marketing Health Systems, “la dosis de radiación en los procedimientos de diagnóstico se ha convertido en un tema de debate que ha trascendido el entorno puramente sanitario”.  Y es que durante los últimos años, el dilema de la dosis, la seguridad de los pacientes y profesionales y sus posibles riesgos y beneficios en la salud ha sido objeto de estudio y debate en  escenarios tan diferentes como medios de comunicación, asociaciones de pacientes y organismos públicos y privados.

La mejor información con la menor dosis posible

El reto a superar en los próximos años es alcanzar el equilibrio: lograr la mejor información posible para el diagnóstico más preciso con la menor dosis de radiación.  Para ello, es necesario justificar y optimizar el procedimiento, así como normalizar los protocolos. Lograr ese equilibrio es cada vez más fácil gracias a la tecnología. En este sentido, el acceso integrado a la información de cada paciente ayudará a los profesionales de la salud a realizar una mejor gestión de la exposición a la radiación de una manera fácil, rápida y segura.

La exposición radiológica de la población se ha incrementado de manera significativa durante los últimos treinta años. Según el National Council on Radiation Protection and Measurements (NCRP), en 2006 las imágenes médicas supusieron casi la mitad del total de la exposición de la población.

Por eso, la reducción de la radiación de los pacientes en las pruebas radiológicas es el gran desafío de la tecnología en imagen médica avanzada. En los últimos años, las empresas especializadas en salud vienen trabajando para, entre otras cosas, incrementar la calidad, la resolución y la precisión de las imágenes diagnósticas sin aumentar la dosis de radiación. Un avance que evitaría la repetición de las pruebas así como exposiciones innecesarias de los pacientes y proporcionaría a los profesionales médicos nuevas vías para el análisis y un acceso a la información mucho más rápido y ágil, mejorando de este modo el flujo de trabajo hospitalario.

Con el objetivo de regular la situación  en cuanto a dosis de radiación, en 2018 comenzará a aplicarse una directiva europea según la cual tanto la sanidad pública como privada deberán “registrar y guardar el historial de la exposición radiológica de los pacientes”, tal y como explica el Doctor Luis Martí-Bonmatí, director del Área de Imagen Médico del Hospital La Fe y Jefe del Servicio de Radiología.

La Organización Mundial de la Salud y el Organismo Internacional de Energía Atómica han editado el documento Bonn Call-for-Action (BCA) que incluye, entre otras recomendaciones, la mejora de la recopilación de datos sobre las exposiciones y el intercambio de información utilizando los avances tecnológicos.

La tecnología en beneficio de la optimización de la dosis de radiación

En los últimos años se han desarrollado herramientas que permiten realizar un seguimiento de las dosis de radiación, pero para optimizar la monitorización de la exposición es necesario también mejorar la conectividad e interoperabilidad dentro del sistema de información hospitalario. La posibilidad de compartir e intercambiar información facilita a los profesionales de la salud la toma de decisiones  al no tener que consultar diferentes fuentes y evita exposiciones innecesarias del paciente a la radiación.

El desarrollo de nuevas herramientas que permitan a los médicos acceder a mayor información sobre el paciente facilitaría una mejor interpretación de la información. En el caso de entornos hospitalarios, la recopilación de la información haría posible la evaluación de la exposición acumulada y la modificación de los protocolos de exposición.  

La prioridad en la transformación del sistema de salud es la seguridad de los pacientes y los profesionales y, por tanto, la mejora de la interoperabilidad hospitalaria es clave para reducir la exposición radiológica.

Las nuevas tecnologías aplicadas a la imagen médica hacen posible obtener la mejor información con la menor dosis de radiación; un desarrollo que solo ha sido posible situando las necesidades de los protagonistas de la salud como prioridad en la toma de decisiones sanitarias. Una vez más, las personas son el centro de la innovación médica y mejorar su calidad de vida es el principal objetivo de la tecnología. 

Fuentes de referencia:

 

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