Martes 22 noviembre 2016

#EsSaludCuando el foco es el paciente, y no solo su enfermedad

Escuchar la opinión del paciente, a través de su experiencia, y responder a las necesidades de las personas ante situaciones clínicas es uno de los grandes objetivos de la sanidad. Tanto médicos como empresas relacionadas con el cuidado de la salud coinciden en trabajar más sobre las demandas de los pacientes como punto de apoyo en la investigación de nuevas terapias y tratamientos.

En Comparte Innovación ya hemos hablado de la importancia del paciente dentro del sistema sanitario en más ocasiones. En entrevistas a personas como Óscar López de Briñas o Nuria Zúñiga, ambos coincidían en el papel imprescindible del paciente en el ámbito sanitario y cuya importancia aún no es suficiente. “El paciente ha dejado de ser un mero seguidor del tratamiento”, destacaba Zúñiga. Una afirmación que no hace más que apoyar los argumentos de Óscar, paciente activo y defensor de la comunicación y colaboración bidireccional entre los agentes del sistema sanitario para su sostenibilidad, eficiencia y mejora diaria. 

En este ámbito, la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria, Fenin, junto con la colaboración de la Fundación Tecnología y Salud, han elaborado, tras la semana Europea MedTech, un decálogo a partir del cual se puede empezar a trabajar en el compromiso de la comunidad médica por situar a las personas como foco de la salud.

La importancia del paciente activo en el sistema de salud

Entre los principales objetivos propuestos se encuentra, como punto principal, la inclusión del paciente en el centro del sistema sanitario. De este modo, la sociedad dispondrá de un sistema modelo basado en la experiencia gracias a la intervención del paciente en la toma de decisiones, a la vez que adquiere un papel relevante como actor responsable y protagonista de su salud.

Crear espacios de formación e información, donde las personas se puedan mantener al tanto de la oferta sanitaria y mejorarla a través de una “innovación que aporta valor”, también generaría grandes mejoras a la salud general.

Otro de los objetivos señalados por la Fundación, es capacitar a los ciudadanos a ser agentes activos de su propia salud. La formación en cuanto a hábitos saludables, la difusión de los beneficios de una vida sana o las consecuencias de malas tendencias, podrían ayudar a prevenir y anticipar enfermedades. Cuidar de nosotros mismos es el primer paso de la responsabilidad social y sanitaria.

Medidas y propuestas que buscan, además de mejorar la calidad de vida de las personas, la focalización de los esfuerzos de la salud en las personas antes que en la enfermedad que padecen. Sólo de esta manera, conseguiremos sistemas de salud eficaces y eficientes con las personas.

Educación sanitaria para activar el papel del paciente

Los profesionales de la salud también son conscientes del creciente papel que juega la innovación y el desarrollo dentro de la sanidad actual.

 En uno de los objetivos propuestos destacan seguir ampliando el conocimiento sobre nuevas tecnologías que ayuden y faciliten la tarea sanitaria. Formar e informar sobre las grandes aportaciones de la tecnología en el campo de la salud es fundamental para continuar creciendo y avanzando hacia la mejoría.

Por último, una de las grandes tareas pendientes del sistema sanitario es la inversión en educación de sanidad. La cultura de prevención lleva consigo la creación de un sistema responsable, con profesionales y pacientes comprometidos con la salud general de la población. 

Fuentes de referencia:

 

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