Martes 06 marzo 2018

Prevención conectada: hacia un futuro de la salud integrado y personalizado

El pasado jueves 22 de febrero, el espacio Impact Hub Madrid fue testigo de grandes ideas en innovación sanitaria aplicada a la prevención y a la conectividad. Entre otros, D. Jaume Raventós, director de Transformación Digital del Grupo Quirón, o el Dr. Joan Bigorra, director de Innovación y Estrategia del ISGlobal, junto con el Dr. Joan Carles March, profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública, debatieron y explicaron su punto de vista en torno a la salud preventiva del futuro.

Hoy, hemos querido presentar algunas de sus conclusiones a través de unas breves preguntas que reflejan la necesidad de actuar para lograr el mejor sistema sanitario, preventivo, conectado y, sobre todo, personalizado.

La conectividad se presenta como una característica básica en la transformación y la sostenibilidad del sistema sanitario. Según su experiencia y punto de vista, ¿qué valor aporta esta tecnología en la evolución y la personalización de la atención sanitaria?

Jaume Raventós: La evolución en las capacidades de la conectividad nos ofrece nuevas oportunidades al sector de la salud. Nos permite mejorar e incrementar el acceso de los profesionales y pacientes a soluciones que permiten una mejora en la atención sanitaria. Así, gracias a la conectividad podemos monitorizar pacientes independientemente de donde se encuentren, compartir imágenes entre profesionales de forma ágil, o realizar videoconsultas.

Joan Bigorra: Hay muchas razones por las que  la salud conectada o la atención integrada es un imperativo en el desarrollo de los sistemas sanitario. En el escenario actual debemos evolucionar desde  sistemas centrados casi exclusivamente en la curación o atenuación de los efectos de la enfermedad   a sistemas plenamente integrados en sus niveles asistenciales sanitarios y socio-sanitarios , donde la conectividad entre los distintos agentes  permitirá prevenir o reducir el impacto de la enfermedad a través de una gestión  de los riesgos para la salud, del diagnóstico  precoz y de la  aplicación de intervenciones coste-efectivas adaptadas a las necesidades y expectativas del paciente. Esta perspectiva dibuja un sistema sanitario posible mucho más eficaz, eficiente y sostenible donde la persona,  participe plenamente de la gestión de su salud.

¿Cree que actualmente los sistemas sanitarios, los pacientes y los gestores están preparados para asumir una completa integración de la gestión de la salud? En caso negativo, ¿cómo concienciamos sobre sus beneficios?

Jaume Raventós: Ya hace años que están preparados para asumir la integración del sistema, lo que queda por hacer es que se lleve a cabo. Ha habido una evolución de los mecanismos de coordinación que ha llevado en muchos sistemas a la integración, sin los primeros pasos vinculados a la coordinación no se llegaría a la integración. Lo que ocurre es que las velocidades dependen de cada Organización, y esto nos lleva a un sistema desigual.

La información y los datos han ayudado, pero sobre todo, la visión de que el paciente es único para el sistema es lo que ha marcado el camino.

Joan Bigorra: Los  sistemas sanitarios de todo el mundo están bajo una enorme presión para realizar una transformación para poder cubrir las  crecientes necesidades de la población. Los enfoques tradicionales  centrados en el tratamiento de las enfermedades  ya no  pueden  cumplir las expectativas y necesidades de los ciudadanos. La creciente expectativa de vida  estimula la exigencia a  añadir  calidad de vida a los años   de una forma  eficiente y sostenible , minimizando las  ineficiencias  causadas por duplicidades  , problemas de comunicación , déficit  de políticas compartidas… etc.

La transformación hacia una sanidad integrada y conectada tiene el potencial para reparar estas deficiencias  y  evolucionar hacia unos sistemas sanitarios mucho más accesibles, de calidad  y efectivos.

Los avances en el conocimiento y las tecnologías aplicables a la salud nos pueden permitir diseñar una medicina del presente y del futuro basada en la predicción o evaluación del riesgo, la prevención, la personalización de las intervenciones y la participación del paciente, pero la tecnología es facilitadora del cambio siempre que exista, la voluntad, el compromiso, y los incentivos para cambiar.

Los datos del informe FHI 2017 visibilizan la gran diferencia entre la percepción de los usuarios y la realidad en torno a la integración del sistema. ¿Qué medidas o acciones propondría para cerrar, poco a poco, esta brecha?

Jaume Raventós: Es cierto, tal como comentaba anteriormente la velocidad es distinta y, por consiguiente, la percepción del usuario varía mucho en función del recorrido hecho por la Organización Sanitaria. También es cierto que el FHI 2017 la diferencia entre países es enorme, y la percepción de los ciudadanos en cuanto a la calidad de su Sistema va muy vinculada a la percepción de integración, así España con el 71% de confianza nos lleva a pensar que el desarrollo de la integración se está llevando a cabo más rápidamente que en otros países.

Para trabajar la brecha que todavía existe, en menor o mayor medida, entre percepciones y realidad, más acusada en los países emergentes, tal como indica el Informe FHI, es necesario trabajar más en los mecanismos de coordinación de los procesos clínicos, entendiendo que el proceso para el paciente es único, y los sistemas de información deben ayudar en gran medida a ello, ofreciendo datos válidos, accesibles en tiempo y forma, a los profesionales ya los pacientes para tomar las mejores decisiones clínicas posibles.

Joan Bigorra: Según el estudio Future Health Index 2017 ,  el sistema sanitario español mostraría una puntuación de las percepciones y las  realidades de Atención Integrada ligeramente  superiores a la media de los 19 países considerados ( 57.0 vs 54,0  para las  percepciones  y  28,9 vs 24 ,1 para las realidades )  . Esta ligera superioridad en las realidades en relación con otros países se debería a un mayor relativo gasto en Internet  en servicios, en software y en conectividad  en relación con el PIB. La diferencia  en la puntuación de la percepción sería atribuible a la creencia  generalizada  tanto entre la población general como entre los profesionales de la salud de que la integración es importante para el sistema sanitario y que puede mejorar  mucho la calidad de la atención a la salud. Sin embargo, ambos colectivos piensan que el nivel de integración es aún bajo e insuficiente.

Según el actual estado de opinión reforzado por   publicaciones recientes  (Miller & Stein .Journal of Integrated Care , 2018)  es preciso  trabajar en múltiples dimensiones al mismo tiempo para avanzar de forma decidida hacia la atención integrada basada en la salud conectada :

  • La atención centrada en las personas que permita priorizar la mejora de la salud y el bienestar a través de la participación activa de los usuarios en el cuidado de su salud.
  •  La integración clínica para asegurar que los servicios de salud están coordinados y/o organizados alrededor de las necesidades de los usuarios.
  • La integración de los profesionales   fomentando la existencia  y promoción de acuerdos entre los distintos profesionales de la salud y de las  tecnologías relacionadas  que les estimule a trabajar juntos.
  • La integración organizativa para desarrolla la capacidad de los distintos proveedores para trabajar junto y prestar servicios conjuntamente, incluida la atención domiciliaria y la  dimensión socio sanitaria  que tradicionalmente ha sido las gran olvidadas en nuestro país.
  • La integración sistémica  que permita al Sistema Nacional de Salud ( o incluso al conjunto de los sistemas de salud del espacio europeo) proporcionar una plataforma habilitante de la atención integrada , a través del alineamiento de factores sistémicos fundamentales , tales como por ejemplo la financiación y la regulación
  • La integración funcional y tecnológica que permita  comunicar datos e información para la gestión de forma efectiva dentro del Sistema de atención integrada
  • La integración normativa para que todos los actores avancen al tiempo en el desarrollo de un marco de referencia, una visión , unas normales  y unos valores compartidos en atención sanitaria integrada y conectada.
 

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