Martes 26 marzo 2013

El sofá, un falso amigo

¿Preparado/a para la Semana Santa? Si tienes pensado hacer largas sesiones de sofá, te sugerimos que antes leas este artículo y quizá quieras cambiar tus planes.

Indudablemente las vacaciones son una oportunidad para desconectar, pero una cosa es esa desconexión merecida y otra muy diferente dedicar nuestro tiempo personal al sedentarismo

Un dato: España se sitúa hoy a la cabeza de Europa en esta práctica nada recomendable y cuya consecuencia directa es la progresiva pérdida de calidad de vida. De hecho, el 41,3% de la población española se declara sedentaria, según la Encuesta Nacional de Salud 2011-2012.

¿Hasta qué punto “hacer nada” nos puede perjudicar? Lo cierto es que, junto a la mala alimentación, el sedentarismo ha disparado las cifras de sobrepeso y obesidad en nuestro país. La consecuencia es un mayor riesgo de sufrir diabetes, hipertensión y otras enfermedades más graves.

¿Y hasta qué punto llevar una vida físicamente activa nos beneficia? En el Libro Blanco de la Nutrición en España se enumeran numerosos efectos positivos para la salud: disminución del riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, prevención y/o retraso del desarrollo de hipertensión arterial o menor riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer, entre otros.

Pasamos una media de diez años de nuestra vida en el sofá (tres horas al día) de acuerdo con la última encuesta de empleo de tiempo del Instituto Nacional de Estadística. Si ese cómputo ya da vértigo, sumémosle el tiempo que permanecemos sentados en el coche o el transporte público, en el trabajo o ya en casa, frente al ordenador…

Aunque cambiar los hábitos nos cuesta de entrada, la solución es más fácil de lo que parece. No se trata de de dar un giro radical a nuestras vidas, sino de ir marcándonos objetivos razonables que podamos ir ampliando con el tiempo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos entre 18 y 64 años inviertan un mínimo de dos horas y media semanales a la práctica de ejercicio físico de intensidad moderada, como por ejemplo, caminar a paso rápido, bailar o realizar tareas de jardinería.

Sedentarismo “contagioso”

Si hay niños en casa, otra opción es la de realizar  juegos o actividades deportivas. Estas prácticas no son solo beneficiosas para nosotros, sino que, además, pueden influir positivamente en el estilo de vida de nuestros hijos.  

Al respecto, las conclusiones de un reciente estudio de la Universidad de la Rioja advierten de que con padres sedentarios, las probabilidades de que el niño o el adolescente no practiquen actividades físicas se cuadruplican

Por el contrario, la investigación afirma que si los adultos conceden gran importancia a la actividad física, ese sedentarismo se va minimizando.

A la luz de todos estos datos, invertir 150 minutos semanales en realizar ejercicio físico no parece un gran sacrificio. ¿Te animas a cambiar los planes para tus vacaciones?

Fuentes de referencia:

 

 

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