Miércoles 14 agosto 2013

La auto-determinación y el bienestar en las etapas de envejecimiento

Seguro que muchos conocéis la sensación de libertad y satisfacción que produce el tener control sobre nuestras vidas y empezar a vivir de manera independiente sin dejar de aprender cuál es el mejor modo para ello, pero al fin y al cabo, aprendiéndolo por nosotros mismos.

Pues bien, eso es autodeterminación: la capacidad de cada uno de nosotros para tomar el control de nuestras propias vidas.

Durante las primeras etapas de la vida, vamos adquiriendo pautas básicas para lograr ese control a través de la educación que recibimos en nuestro entorno: familia, escuela, red de relaciones, etc…

Más adelante, en nuestra etapa adulta, logramos esa independencia para ir adaptándonos a situaciones de las que continuamos aprendiendo. Pero ¿qué ocurre en la etapa del envejecimiento?

Cuando se han vivido tantos años, se ha pasado por variados y numerosos aprendizajes, se ha logrado encontrar el mejor camino posible para vivir la vida de cada uno, y tenemos tantos años de conocimiento sobre nuestra persona, ¿por qué empiezan otras a decidir por nosotros?

Ante una gran variedad de casos diferentes y únicos, lo ideal sería tender siempre hacia un equilibrio.

Para encontrar este equilibrio es importante un conocimiento y valoración integral de cada persona, teniendo en cuenta su estado cognitivo, su salud física, sus valores personales y sus preferencias. Con esta información y considerando estos aspectos, podremos valorar y respetar opiniones, siempre que sean coherentes y no pongan en peligro la salud de estas personas. Ese sería el equilibrio.

Quisiera destacar en este punto que es importante no generalizar medidas de intervención para casos diferentes, puesto que cada persona es única y han de valorarse las consecuencias de tomar unas decisiones u otras. 

Evidentemente, el estado cognitivo de cada persona determina el grado de autodeterminación en cada momento. Pero cuando aún conservamos nuestras plenas facultades psíquicas, existe la posibilidad de dejar por escrito cómo queremos vivir y ser cuidados en los momentos en los que ya no podremos opinar directamente. Esta declaración por escrito previa acerca de nuestros cuidados y formas de vivir posteriores se denomina "Testamento Vital".

Al mismo tiempo, es importante señalar que hoy en día existen multitud de opciones para adaptar la atención, promoción y cuidados de una persona mayor a sus preferencias, como: centros de atención de múltiples tipologías, nuevos conceptos de vivienda, una completa oferta de servicios a domicilio, o aplicaciones tecnológicas para la monitorización de una determinada enfermedad a distancia,  lo que permite a estas personas vivir de forma independiente.

No debemos descuidar el aspecto de la autodeterminación de las personas mayores, ya que, al igual que para cualquier persona de otra edad, aumenta la autoestima y la satisfacción de sentir el control sobre nuestra propia vida, o al menos, en algún aspecto de ella como por ejemplo: elegir dónde vivir, con quién, qué actividades realizar y cuáles no. Dando siempre facilidades a estas personas para que puedan adaptar su vida a sus preferencias y alcanzar el equilibrio mencionado anteriormente.

Fuentes de referencia:

La Casica de mis abuelos

 

 

 

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