Viernes 29 julio 2016

La integración de la tecnología en el flujo de trabajo del profesional sanitario (parte 2)

Si uno de los principales retos ante la inclusión de la tecnología en el flujo de trabajo sanitario es la adaptación por parte del profesional, es fundamental conocer cómo afrontan estos agentes del sector la transformación del sistema sanitario actual.

Tras abordar los retos y los objetivos prioritarios de la integración de la tecnología en el trabajo diario, nuestros colaboradores reflexionan sobre la posición y la adaptación del profesional ante una transición de la salud que, en ocasiones, puede resultar complicada de adoptar. En la segunda parte de este artículo colaborativo, planteamos la siguiente pregunta: 

La conectividad, el empoderamiento del paciente, la información siempre disponible, la telemedicina… todos ellos son elementos que transformarán a mejor el sistema sanitario, pero esa transición no es sencilla ¿cómo lo encaran los profesionales?

Carlos Mateos, Director de la agencia de comunicación COM Salud:
Como en cualquier transformación siempre hay un grupo de pioneros, una masa crítica que acaba aceptando los cambios paulatinamente y un reducto de opositores a todo lo que signifique alterar un modo de pensar y actuar adquirido en las facultades, donde no se imparten asignaturas relacionadas con la eSalud, y favorecida por las trabas burocráticas. Sin embargo, ciertos usos de la tecnología sí que han logrado extenderse rápidamente entre los profesionales sanitarios debido a su sencillez y utilidad, como las aplicaciones para ayudar al diagnóstico, la historia clínica electrónica, la receta electrónica y la cita online. Si la tecnología es intuitiva, móvil y útil, y además cuenta con evidencia científica, la aceptación es alta.  

Joaquín Martínez, Responsable de Prevenci@ Formación y creador de la App “Primeros Auxilios fáciles”:
El paso generacional está facilitando en buena medida esa transición.
Profesionales más jóvenes, aunque con menos experiencia médica, tienen mucha más facilidad de adaptación a la eSalud.

La adaptación debe ser gradual, no podemos abarcar todo lo que nos ofrecen las tecnologías ya que avanzan mucho más rápidas que nuestra capacidad de adaptación.
Pero tampoco podemos estancarnos. Las TIC no son el futuro, son el presente y es lo que nos están demandando.
En algunos casos esta transición no está siendo sencilla, pero tenemos que ser conscientes de que todos estos elementos que están transformando el sistema sanitario sonnuestros nuevos compañeros de trabajo y tenemos que intentar llevarnos lo mejor posible.

Nuria Zúñiga, autora del blog Tu lupus es mi lupus:
Creo que, por el momento, con cierto respeto. Y la verdad es que lo comprendo! Se trata de un cambio que requiere una serie de requisitos por parte de todos y me gusta pensar que se están poniendo los medios para que dichos requisitos se cumplan.

He notado que, en los últimos años, cada vez son más os profesionales sanitarios que se suben al carro de las redes sociales. Cada vez hay más hospitales y equipos de profesionales que crean blogs de información para pacientes y que están a su disposición a través de las redes sociales y los comentarios en los blog y esto es muy positivo. Buen ejemplo de ello son el blog del equipo de autoinmunes del Hospital Universitario de Cruces (@equipo_eas) o el del Hospital SonEspases de Mallorca (@UMAS_SONESPASES).

Por supuesto, no todos los profesionales ven esta apertura a las TIC con buenos ojos, pero el caso es que las nuevas tecnologías han llegado a la salud para quedarse y tarde o temprano todos nos tendremos que adaptar: tanto profesionales sanitarios como pacientes.  

Francisco Javier Rodríguez Recio, Jefe de Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital de Segovia:
En los últimos años los profesionales sanitarios que se incorporan a la práctica clínica vienen con un bagaje personal de contacto directo con la tecnología desde niños, por ello las dificultades personales en la aplicación de nuevos equipamientos tecnológicos se ha visto reducido significativamente respecto a finales del siglo XX. 

Pero esta mayor facilidad en el uso, no evita el humano miedo a los cambios, no querer abandonar lo conocido como estado de comodidad, y el miedo a un paciente cada vez con mayor conocimiento y corresponsable de las decisiones clínicas.
Para abordarlo vuelvo al punto que señalaba anteriormente, la formación continua del profesional será determinante para no crear situaciones de conflicto o estrés, aquí es donde sociedades científicas e industria trabajando coordinadamente deben colaborar estrechamente para establecer un entorno de trabajo amigable para el profesional.

Pedro Soriano, Enfermero en el servicio de geriatría del Hospital Clínico San Carlos y promotor de la iniciativa #FFPaciente:
Un proceso difícil de gestionar y sobretodo de dar pasos firmes. Muchos profesionales de la salud son reticentes a este tipo de cambios pero no podemos olvidar que las nuevas tecnologías son el presente y nuestro futuro. El propio sistema debería formar a los profesionales de la salud en nuevas tecnologías y formas de comunicación con el paciente. No podemos mirar hacia otro lado y olvidar a las universidades. Si queremos que los profesionales utilicen las redes sociales (por ejemplo) enfocadas a la salud de la comunidad, debemos dar formación sobre ellas. ¿Cómo empoderados a los pacientes? ¿Cómo nos comunicamos? ¿Cuáles son los beneficios de usarlas?

Vivimos en una sociedad hiperconectada y nuestro Sistema Nacional de Salud no está preparado para cubrir dichas necesidades. Se necesita cambiar nuestras infraestructuras y también nuestra actitud frente a este tipo de posibilidades. No podemos avanzar si entre los centros hospitalarios y centros de salud no existe una comunicación fluida y fácil. Estar conectados con la sociedad no debería verse como una amenaza sino más bien como una oportunidad. No podemos mantener un sistema tradicional en una sociedad cambiante que se mueve a pasos agigantados. Internet es una realidad que si la utilizamos con objetivos concretos es muy beneficiosa para mejorar la salud de las personas.

José Vicente Mascarell, autor del blog Mi vida con un catéter doble J:
Según la Organización Mundial de la Salud, el 60% de todas las muertes en el mundo se deben a enfermedades crónicas. Se estima que en la Unión Europea un 20-40% de los mayores de 15 años padecen alguna enfermedad crónica y es sabido el impacto económico que esto supone en un Sistema Sanitario ya de por sí muy “tocado” económicamente. Creo que realizar avances y dotar de los medios para una medicina tecnológica que repercuta directamente sobre el empoderamiento del paciente puede repercutir en un ahorro sustancial de costes a las arcas del estado, y lo que es más importante, en una mejora sustancial de los tratamientos y de la gestión de la propia enfermedad.

Nuria Sastre, Directora de Comunicación y RRPP de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp):
Desde el conocimiento de estas nuevas tecnologías de la comunicación y desde el adecuado uso de todas las posibilidades que ofrecen como conectividad, big data, telemedicina, etc., y que pueden aportar eficiencia y desarrollo al sistema sanitario, a los profesionales sanitarios en su labor diaria y a los ciudadanos en el cuidado de su salud.  

Manuel Sánchez Luna, Director de la Unidad de Neonatología del Hospital Gregorio Marañón:
Lo importante es la formación y el aprendizaje. No se puede integrar tecnología sin una base amplia de conocimientos sobre lo que aporta y lo que resuelve. A veces es el propio paciente el que exige este avance, pero desde el sector sanitario no se puede prestar por falta de recursos la mayoría de las veces, pero por desconocimiento de lo que los recursos existentes son capaces de aportar. De nuevo la formación y el entrenamiento en este ámbito es básico para mejorar la eficiencia.

Óscar López de Briñas Ortega, autor del blog ‘Reflexiones de un jedi azucarado’:
Creo que el cambio (o el impulso al menos) parte siempre de los más jóvenes, que tienen claro que las TIC pueden cambiar el modo de ejercer la medicina. Programas de telemedicina, gestión remota de ciertas enfermedades mediante apps o software, big-data en ciertas patologías que permite un mayor volumen de datos y por tanto mayor control… son muchas las ventajas disponibles y algunas de ellas no son nuevas. Como paciente veo que muchos profesionales de salud “esperan”, mirando de reojo a otros para saber cómo les va en la adopción de estas nuevas formas de utilizar la salud. Otros manifiestan que “todo esto me pilla ya muy mayor” y aducen cierta incapacidad para adecuarse a los nuevos métodos y prestaciones derivadas de la tecnología. Una formación adecuada creo que es clave para que los profesionales no vean la tecnología como algo propio de jóvenes, sino algo que está aquí para quedarse y para hacernos la vida (y la salud) mucho más fácil a todos, jóvenes y no tan jóvenes.

Julio Mayol, Profesor de Cirugía en la UCM, director de Innovación del HCSC y Codirector Madrid-MIT M + Visión:
No es inmediatamente evidente que en salud "más" sea equivalente a "mejor". Para los profesionales es imprescindible contar con herramientas que ayuden en el proceso de toma de decisiones y les alineen con los ciudadanos/enfermos y con los gestores/políticos. Los profesionales entendemos la incertidumbre de la práctica sanitaria, y nos preocupa; por ello necesitamos colaboración por parte de otros actores y un soporte tecnológico que facilite la interacción. Un exceso o defecto de tecnología, que ayude a tomar la mejor decisión para el paciente en el momento  y lugar adecuado (teniendo en cuenta sus necesidades personales y los de la población), llevará a tensiones entre los diferentes grupos de interés.

Lola Galeote, Experta en Psicoterapia relacional y familiar. Docente y orientadora académica:
Las nuevas tecnologías lo han revolucionado casi todo, las compras, los viajes, las relaciones humanas, entre otras. La información es accesible para todos, no discrimina a quién va dirigida, se transmite rápidamente debido a las redes sociales muchas veces sin validez y sin tener en cuenta las repercusiones que puede tener en las personas que reciben dicha información.
Estos cambios también han impregnado la asistencia sanitaria, lo que ha supuesto un proceso de adaptación en el que aún seguimos inmersos. La relación profesional-paciente es distinta en los últimos años, la persona necesita saber acerca de su salud y enfermedad y los profesionales han de responder a estas demandas.

 

 

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