Miércoles 08 noviembre 2017

Día Mundial de la Radiología: hacia el diagnóstico definitivo y la gestión de la complejidad

Hoy se celebra el Día Mundial de la Radiología y trabajar en el campo de la radiología hoy día no es fácil. Diría que es en estos momentos una de las áreas sanitarias envueltas en una mayor complejidad. Pero es al mismo tiempo una de las especialidades que ofrecen más esperanza y potencial para crear una sanidad sin barreras.

El radiólogo ocupa hoy una posición clave en una cuestión crucial, no solo para el sistema sanitario, sino para los pacientes y los propios profesionales: diseñar el camino más corto hacia un diagnóstico preciso y definitivo.  ¿Cómo hacerlo? La confluencia de sistemas informatizados, imágenes cada vez más precisas en menos tiempo, historias clínicas electrónicas y Big Data, actúan ya de facilitadores en esta transformación.

Avances en imagen médica

La calidad de imagen es siempre el gran reto en radiología, la innovación tecnológica no ha perdido este foco, ni lo perderá nunca. Pero además, los avances se centran en entender cómo trabajan los profesionales para mejorar su trabajo. Por ejemplo, posibilitar un modo espectral siempre activo en estudios de TC permite a los profesionales reconstruir los datos con posterioridad a la prueba reduciendo tiempos y posibilitando la identificación retrospectiva de hallazgos que, en ocasiones, son accidentales pero significativos para el diseño de tratamiento.

La tecnología 3D y la inteligencia anatómica son otras de las grandes apuestas en imagen. En especialidades como la cirugía vascular, hemos logrado ya mejorar la precisión y proporcionar a los médicos exploraciones  de ecocardiografía con modelado anatómico que reducen las variaciones y aportan información de valor en segundos.

Imágenes más precisas, imágenes retrospectivas, modelos anatómicos en 3D, todos ellos son ejemplos de innovaciones que permiten recorrer el camino hacia el diagnóstico más preciso lo más directamente posible desde la perspectiva médica, pero hay un factor adicional que influye en la repetición de pruebas: la experiencia del paciente. No en vano, la ansiedad de una persona puede abocar a la interrupción de una prueba.  Y existen datos concretos: instalar sistemas de resonancia magnética que combinan elementos de creación de ambientes óptimos (sonido, imagen etc.) ha permitido en centros médicos reducir un 70% la repetición de exploraciones.

Big data para un cambio de modelo diagnóstico

La imagen médica es un arma diagnóstica de inmenso valor, muchas veces brinda el diagnóstico definitivo. También es cierto que las pruebas de imagen implican algunas de las partidas más costosas en el ámbito diagnóstico por eso es importante alcanzar procesos que permitan a los doctores establecer cuándo y cómo es el mejor momento para realizar el procedimiento que aportará la información necesaria y evitará pruebas parciales reduciendo así los costes en un proceso diagnóstico.  Entre un 20% y un 50% de las imágenes médicas pueden resultar redundantes, según los estudios.

El análisis y estudio de los datos -del Big Data- están proporcionando avances en este sentido. El procesado de grandes volúmenes de datos genera nuevos conceptos que permiten modificar el  modelo tradicional del proceso diagnóstico –de la prueba menos costosa a la más costosa- para ir directamente a la prueba que permita obtener el mejor resultado al menor coste y tiempo en un proceso diagnóstico general, evitando pruebas innecesarias, visitas repetidas etc. De este modo el profesional sanitario identifica la prueba que generará un resultado adecuado a un coste menor desde una visión global del proceso diagnóstico.

Reducir la complejidad

Al principio de este artículo hablaba de la complejidad, y es que, si bien la tecnología está brindando innovaciones esperanzadoras, conectar esa innovación tecnológica, los datos que ya manejamos y las personas no es un proceso inmediato.

El volumen de datos disponible puede resultar abrumador para los profesionales, una barrera más, en vez de una herramienta, puesto que no es infrecuente que esa información se encuentre dispersa e inconexa. Como resultado, las pruebas se repiten innecesariamente, los costes se incrementan, los profesionales se encuentran saturados y todo repercute en la experiencia del paciente. Abordar esa complejidad, encontrar esa conexión entre tecnología, datos y personas, es la gran oportunidad que ya está aportando éxitos.

En esa complejidad, los entornos de trabajo conectados, realmente mejoran la eficacia del trabajo del radiólogo. Reducen la complejidad centrando la información en un punto siempre accesible y conocido por todos. Ofrecen en definitiva un entorno que descarga al médico de trabajo, genera flujos eficaces y le ayuda a ser más eficiente.

Flujos de trabajo estandarizados y acceso a la información desde cualquier lugar en cualquier momento ya están reduciendo los tiempos promedio de análisis en un 22% en el Augusta University Medical Center. Esto permite, planificar mejor las citas, reducir las esperas y aumentar el volumen de estudios de TC, RM e IMA en un 17%.

Ante los grandes retos del radiólogo, los análisis predictivos, la eliminación de pruebas redundantes, la inteligencia anatómica, la reconstrucción de imagen a posteriori, el acceso inmediato y completo a los datos, todo ello guiado por procesos conectados, estandarizados y en constante evaluación de resultados, proporcionan una visión completa y trasversal del paciente para alcanzar cuanto antes el diagnóstico preciso y definitivo. 

Fuentes de referencia:

 

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