Miércoles 09 marzo 2016

Design thinking para innovar en salud

Hablar de salud y sanidad es hablar de experiencias y personas. Atrás quedaron los tiempos en los que la innovación en salud estaba centrada en enfermedades y tratamientos sin tener en cuenta el factor experiencial y emocional.

Todas las reflexiones sobre cómo debe mejorar la salud, desde la gestión sanitaria, hasta el desarrollo de equipos médicos o dispositivos para pacientes, se orientan hoy hacia las personas. Y si hay unos profesionales que se han ocupado de las personas y sus necesidades, esos son los diseñadores. Así que ¿qué puede aprender el sector salud de los diseñadores? ¿Qué puede aportar el diseño a la sanidad?

Las aportaciones son multidimensionales:

-          Diseñadores que trabajan por satisfacer las necesidades de todos los agentes que participan de la salud con sus innovaciones.

-          El sector sanitario puede extender metodologías propias del diseño como el Design thinking para llegar a soluciones orientadas a mejorar la experiencia de cada agente.

Diseños que mejoran la salud

Hace apenas unas semanas que se ha celebrado la entrega de los IF Design Awards y no es de extrañar que dispositivos y soluciones de salud se hayan alzado con algunos de los más importantes galardones y en categorías como “comunicación” o “servicios”.

En estos premios hemos visto cómo el diseño orientado a las personas ha permitido crear una solución de ultrasonidos basada en APPs que conecta a médicos y pacientes allí donde estén y les permite transformar un Smartphone en un sistema de imagen médica que supera grandes limitaciones como el acceso a centros sanitarios en zonas aisladas o rurales.

La experiencia del paciente también está en la mente de los diseñadores y, gracias a ello, cada día surgen nuevos sistemas orientados a  mejorar su calidad de vida o apoyar la adherencia al tratamiento. Es el caso, por ejemplo, de las mascarillas de última generación para apnea del sueño. Más ligeras, más suaves, con mayor campo de visión… sus funcionalidades dejan claro que los diseñadores no están centrados en la enfermedad, sino en el paciente y eso les ha valido el reconocimiento de la prestigiosa institución de diseño. Buscan que puedan leer o ver la televisión antes de dormir, que puedan adoptar su postura preferida en la cama o que el tacto del equipo sea agradable.

Un buen diseño, pensado para las personas, puede mejorar, desde la adherencia al tratamiento de un paciente con problemas respiratorios al crear mascarillas más fáciles de llevar, hasta reducir la ansiedad de un niño al que van a realizar un TAC creando un entorno agradable, pasando por mejorar la práctica de un médico que es capaz de dar una mejor asistencia a un paciente en una zona rural porque el diseñador ha dado con la clave para diseñar equipos de imagen médica más ligeros y portátiles.

Metodologías de diseño para poner a las personas en el centro de la salud

Otro de los aspectos en los que el diseño puede contribuir a la mejora de la salud es a través de la metodología de trabajo. En el design thinking  una de las primeras reglas es EMPATIZAR.

Y este principio puede asumirse para cualquier campo de trabajo, no solo el diseño. Desde la organización hospitalaria, hasta la adquisición de equipos o la organización de las tareas del personal sanitario, todo es susceptible de pasar por el proceso de desarrollo del design thinking partiendo de la empatía y pasando por:

  • El trabajo en equipo:esencial en un sistema cada vez más digital y conectado, con más profesionales no necesariamente sanitarios trabajando en los proyectos.
  • Los prototipos:cuando los proyectos son cada vez más complejos y se desarrollan en escalas cada vez mayores el prototipado es fundamental para poder avanzar.
  • El testeo:que está relacionado con el punto anterior y que va a permitir desarrollar soluciones escalables, pero manejando niveles más pequeños. Esto requiere también generosos a la hora de compartir y aceptar buenas prácticas.

Entidades como el Hospital Clinic de Barcelona o la Clínica Mayo ya integran en sus procesos de innovación la metodología del Design Thinking.

Según Sean Carney, Director de Diseño de Philips, es necesario aprovechar “el poder del Internet de las cosas, el big data y el ecosistema digital para cumplir con nuestro objetivo de hacer el mundo más saludable y sostenible a través del diseño”. El desarrollo, unido al mejor diseño ha posibilitado los grandes cambios tecnológicos de la historia. En medicina, esto se traduce en mejoras sustanciales y fundamentales para el cuidado de nuestra salud. Y la salud también puede aprender de lo que los diseñadores han desarrollado a lo largo de los años: ofrecer soluciones para personas.

Fuentes de referencia:

 

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