Lunes 29 octubre 2018

Dr. Jesús Paylos: “Podemos alcanzar una excelente calidad de imagen trabajando con la mínima dosis de radiación”

En España se realizan anualmente más de 47 millones de pruebas de imagen médica. De entre ellas, algunos equipos de diagnóstico como el TAC, los Rayos X, las salas de hemodinámica y los procedimientos intervencionistas guiados por imagen desprenden una determinada dosis de radiación ionizante en cada prueba realizada. 

En este sentido, el Dr. Jesús Paylos, Director del Laboratorio de Electrofisiología Cardiaca y Unidad de Arritmias y Síncope del Hospital Universitario HLA Moncloa de Madrid, con más de 44 años de trabajo en hospitales y centros sanitarios, considera la gestión de la dosis de radiación una de sus mayores preocupaciones.  

Él, mejor que nadie, ha podido observar a través de cada intervención, la evolución y la innovación aplicada a la mejora de la gestión de la dosis de radicación. En Comparte Innovación hemos querido conocer la experiencia del doctor, quien es un referente internacional en electrofisiología y cardiología.  

¿Qué implica la correcta gestión de la dosis de radiación? 

Durante más de 40 años, el Dr. Paylos ha pasado por áreas de cardiología, unidades de cuidados intensivos y electrofisiología, entre otras. En mayor o menor medida, ha trabajado cerca de entornos hospitalarios en el que se exponía a una determinada dosis de radiación y, durante todos esos años, el acumulado de esta dosis ha sido una de sus principales preocupaciones.  

Y es que, a pesar de que en pacientes esta dosis se considera prácticamente imperceptible, en el ámbito del profesional, su gestión es una cuestión prioritaria. En cantidades acumuladas, la radiación puede aumentar la probabilidad de sufrir cataratas y también el riesgo estocástico de padecer determinadas enfermedades como el cáncer.  

Para controlar su gestión, la normativa 2013/59/EURATOM, puesta en vigor recientemente, establece algunas normas de seguridad en el control de la dosis de radiación. Entre ellas, se destaca la reducción de los niveles establecidos sobre dosis de radiación a unos valores mínimos; de los 150 milésimos de siervert (mSv) permitidos se pasa a 20 mSv.   

En el caso del Dr. Paylos, el trabajo de los últimos años gira en torno al tratamiento de la fibrilación auricular. Considerada la arritmia más frecuente en personas mayores de 50 años, y principal causa de ictus, su tratamiento más eficaz y en el cual el Dr. Paylos se le considera un referente, es la crioablación con catéter balón. Un procedimiento que conlleva el uso de equipos de terapia guiada por imagen y, por consiguiente, cierta exposición en cada intervención.  

Para este electrofisiólogo, la renovación de los equipos no solo es una cuestión de innovación, también de seguridad y de protección. Por ello, en este año ha renovado su sala de hemodinámica con tecnología que le permite reducir hasta un 40% la dosis que recibe en cada procedimiento. Afirma que, con una media de tres a cinco procedimientos diarios, la dosis de radiación es definitiva para el profesional”.  

¿Cómo influye el control de la radiación en la formación del profesional? 

El hecho de que cada profesional cuente con un dosímetro conectado al sistema PAC´s (Sistema de archivado de comunicación e imagen que almacena información relevante del paciente de diversos equipos médicos), representa también una evolución formativa y educativa para el clínico.  

Para el D.r Paylos, “sin lugar a dudas, la gestión de la dosis tiene un componente de formación para los profesionales. Éstos aprenden a posicionarse mejor o a recolocar su postura en caso necesario”, al observar en todo momento y en tiempo real el nivel de radiación al que están expuestos, ya sea directa o difusa.

De este modo, también mejoran las prácticas generales del clínico y aumenta su satisfacción con el sistema de salud. Y es que, conseguir una “excelente resolución radiológica, trabajando además con el mínimo de radiación”, era hasta hace poco uno de los grandes retos en seguridad profesional.   

Una vez más, la tecnología se pone al servicio de las personas para mejorar su calidad de vida. Se trata de orientar la sanidad hacia el cuidado y el bienestar de pacientes y profesionales, para así lograr un cuidado de la salud integrado y sin límites. Y es que, si los principales agentes sanitarios mejoran su calidad de vida, también lo hará la sanidad y, por consiguiente, la salud de las personas.  

Fuentes de referencia: 

 

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