Lunes 20 junio 2016

Future Health Index 2016: ¿Está el mundo preparado para la atención sanitaria integrada?

Más de 2.600 profesionales de la salud, cerca de 25.400 pacientes y un ámbito geográfico que abarca más de 13 países. Estas son las cifras que avalan los resultados del último estudio Future Health Index 2016. El estudio se ha llevado a cabo durante los meses de febrero, marzo y abril de este año y refleja la percepción de miles de personas sobre la transformación del sistema de salud, la inclusión de las nuevas tecnologías en el cuidado del paciente y los retos a los que se enfrenta la sanidad del futuro.  

Ante un cambio demográfico evidente que repercute en los sistemas de salud de todo el mundo, la conectividad y la comunicación juegan un papel fundamental en el nuevo enfoque de atención y gestión sanitaria. Mejorar el acceso a la sanidad, lograr una asistencia integrada y promover la adopción de la tecnología conectada son los principales objetivos en el futuro de la salud.

Seguridad de la información, tecnología conectada, y atención sanitaria integrada

Según los datos del estudio, y aunque el nivel de adaptación y preparación varíe en función del país encuestado, los sistema de salud ya han comenzado a incorporar las nuevas tecnologías.

La regulación de datos y su seguridad son dos de los principales retos a los que se enfrenta la sanidad en su camino hacia la plena conectividad.

Las leyes de privacidad entran en ocasiones en conflicto con la circulación de la información, necesaria para una asistencia sanitaria integrada. En países como Estados Unidos, es necesario el consentimiento del paciente por escrito y en Alemania, aproximadamente la mitad de los profesionales encuestados, considera que la privacidad y la seguridad de los datos del paciente son una barrera hacia la implantación de la tecnología conectada en salud. 

De este modo, se produce un bloqueo de información entre sistemas de salud. Según los datos obtenidos, la gran mayoría de pacientes (74%), dicen tener que repetir la misma información en distintas áreas médicas y hasta un 60% afirma que ha tenido que repetir pruebas por este motivo.

Las nuevas tecnologías hacen más sencillo el control de nuestro cuerpo y favorecen el empoderamiento del paciente.

Según el estudio, un 56% de los pacientes cree disponer de las herramientas necesarias para gestionar su salud de manera responsable a través de la prevención. Sin embargo,  el porcentaje se reduce en el caso de los profesionales, un 46% está de acuerdo con la adopción plena de la tecnología conectada por parte de los pacientes. El 54 % restante teme por  un posible mal uso. 

 

En cuanto a grupos de edad, la población joven es la más propensa a utilizar la tecnología conectada. Más de la mitad de los pacientes entre 18 y 34 años utiliza al menos un dispositivo de monitorización de su cuerpo frente al 14% de personas mayores de 55 años. Sin embargo, las personas mayores parecen ser más conscientes de la importancia de la tecnología en la adherencia al tratamiento de determinadas enfermedades.  

Según la encuesta, puede existir una fuerte relación entre la confianza en el sistema de salud y la adopción de la tecnología. Y es que los profesionales de la salud que confían más en sus sistemas de salud son, por lo general, más propensos a la atención integrada y el intercambio de información entre los agentes de la sanidad.

En cuanto a la implantación de sistemas integrados en salud, la mayoría de los pacientes y de profesionales de la salud (69% y 85% respectivamente), creen que su aplicación mejorará notablemente la calidad de asistencia y de atención a los pacientes. Un punto de vista que comparten todos los países de la encuesta a excepción de Japón, donde un 30% de los profesionales de la salud cree que la asistencia integrada no repercutiría en la salud de la población.

¿Cuáles son los retos a superar en la transformación del sistema sanitario?

Más de la mitad de los profesionales de la salud encuestados y un 43% de los pacientes creen que uno de los principales obstáculos en el camino hacia la salud conectada está en la burocracia del sistema de salud. Una barrera que impide la coordinación entre los diferentes equipos y dificulta la eficacia y la eficiencia del flujo de trabajo sanitario. 

Además, la inversión necesaria para fomentar el uso de la tecnología en salud es otra de las principales preocupaciones de profesionales y pacientes. Más de la mitad de los encuestados cree que el proceso de adaptación conlleva un costo relevante, además de una serie de recursos para la formación de los agentes de salud y un proceso largo en la proporción de seguridad de la información. 

Fuentes de referencia:

 

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