Viernes 01 abril 2016

Monitorización en hospitales, el nuevo reto de los biosensores wearables

La era de la conectividad digital ha llegado y su impacto en el mundo de la Salud no ha hecho más que comenzar. Un estudio reciente revela que en 2016 los wearables serán una de las tres tecnologías que revolucionaran la Salud. Carlos Mateos, colaborador de Comparte Innovación, ya avanzaba en un artículo para esta plataforma sobre las tendencias en tecnologías clave para la salud y el bienestar en 2016 que este año “asistiremos a una colonización progresiva de los wearables, cada vez van a ser más habituales en nuestra vida”.

Es indudable que esta tecnología ha conseguido calar hondo en el día a día de millones de usuarios que la utilizan para controlar su salud o sus hábitos de vida lejos de los centros médicos u hospitalarios, pero ¿han logrado los wearables cruzar las barreras e introducirse dentro del Sistema Sanitario?

Dispositivos wearables para la monitorización de pacientes de riesgo en hospitales.

Una vez comprobados los muchos beneficios  y posibilidades de los wearables en materia de Salud, los esfuerzos se vuelcan en introducirlos dentro del Sistema Sanitario, buscando una repercusión clínica positiva en el tratamiento y diagnóstico de los pacientes. En Comparte Innovación ya hemos visto con anterioridad como se vienen utilizando para mantener una mejor comunicación entré médico y paciente y conseguir un tratamiento más personalizado, pero ahora los wearables buscan mejorar la situación de los pacientes dentro de los hospitales. 

Con la intención de ayudar a los profesionales sanitarios a detectar los primeros signos de anormalidad en el estado del paciente y permitir la intervención temprana, se están desarrollando varias tecnologías basadas en el funcionamiento de los wearables para ayudar con la monitorización de pacientes.  Gracias a los biosensores de los dispositivos wearables se mantendría un control absoluto de signos vitales clínicamente relevantes, como la frecuencia respiratoria, cardiaca o la temperatura de la piel entre muchos otros. Estos biosensores, combinados con tecnología Machine Learning (software de apoyo en la toma de decisiones clínicas configurado para notificar inmediatamente a los responsables de cualquier anormalidad) podrían ser definitivos a la hora de salvar vidas entre los pacientes en situación de riesgo pero fuera de la UCI.  

Carla Kriwt, Directora General de Atención al Paciente y Soluciones de Monitorización de Philips, destaca las posibilidades de este tipo de innovación para el total del Sistema Sanitario: “Vemos el potencial que tienen las soluciones de detección conectadas y el valor creado por los datos valiosos y accionables que generan, así como el positivo impacto que pueden tener en enfermos crónicos, ayudando a reducir los costosos eventos adversos asociados, las complicaciones, las transferencias no planificadas a la UCI y las hospitalizaciones más largas”.

Mejorar la respuesta antes ataques potencialmente mortales.

Gracias a la investigación se conocen más enfermedades o trastornos para los que los dispositivos wearables podrían ser de gran utilidad. Una de estas enfermedades es la epilepsia, que en ocasiones provoca episodios con convulsiones a las personas que los sufren, siendo las del tipo tonicoclónicas generalizadas especialmente peligrosas, ya que pueden causar lesiones o incluso la muerte súbita en cuestión de minutos.

La actividad electro-dérmica combinada con el movimiento de las muñecas podría ayudar a detectar las convulsiones. Con esta idea en mente, y aprovechando el potencial de los wearables para medir tanto el estrés como los cambios sutiles en la carga eléctrica de la dermis, se ha creado un dispositivo capaz de avisar rápidamente del peligro de convulsión cercana tanto al portador como al especialista médico.

Siguiendo esta técnica de detención de actividad eléctrica, surgen dispositivos  de monitorización del corazón en pacientes con enfermedades cardiovasculares capaces de avisar a los cardiólogos o cualquier otro profesional sanitario de cualquier anomalía. El tiempo de reacción ante ataques, tanto epilépticos como cardiovasculares, es esencial para asegurar la supervivencia de los pacientes, por lo que avances tecnológicos como estos podrían suponer una gran diferencia en la tasa de mortalidad de ambas enfermedades.

La apuesta por los wearables ya no pertenece en exclusiva a los consumidores, y parece ser que sus posibilidades convencen poco a poco a los profesionales del mundo sanitario. Cualquier apuesta por la innovación es importante, pero si puede salvar vidas, se vuelve una obligación. 

Fuentes de referencia:

 

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